_GASTRONOMíA  
   
_Restaurantes de
   Segovia

Completar la visita a Segovia con una buena comida en cualquiera de los restaurantes que salen al paso del viajero, es una excelente manera de disfrutar de uno de los aspectos más característicos de la ciudad, de una forma de cultura, la gastronomía, que en el siglo XXI sigue combinando la secular y sabia tradición con la necesaria innovación.
En las cocinas de la capital segoviana, las de los mesones y las de las casas, se han elaborado durante siglos los alimentos autóctonos, naturales de las fértiles tierras circundantes, hasta convertirlos en exquisitas recetas. Las tierras de la provincia, generosas, aportan buenos productos, comenzando por el alimento más popular, el pan, elaborado con el trigo de nuestros campos de "pan llevar", o la leche, base de los quesos de nuestra provincia.

El tierno lechazo o el rico cochinillo, argumentos máximos de las mesas segovianas,  son parte de la oferta de carnes de los restaurantes de la capital, completada por los mil y un productos obtenidos de la matanza del cerdo, ritual éste que todavía se celebra en los pueblos de la provincia durante los meses más fríos. Destacan, entre los embutidos, chorizos y morcillas, que en la provincia tienen afamados centros, como Cantimpalos y La Matilla.

No hay que echar en olvido otros platos: sopa castellana, judiones de la Granja, truchas de Valsaín, diversos guisos de caza (perdices, codornices) o la caldereta de cordero a la pastora, junto a auténticas exquisiteces de algunas cartas, tales como las chuletas de gamo con naranjas o los hígados de cabrón con ruibarbo. Todo ello sin olvidar los productos procedentes de las generosas huertas, que brindan una variada y rica oferta de temporada.

A la hora de los postres, además de algunos quesos, las opciones golosas son muy diversas, con dulces ideados con delicadeza por monjas de clausura, experimentados pasteleros y concienzudos reposteros: rosquillas, soplillos, florones, hojuelas, tortas… y, sobre todo, el delicado ponche segoviano, mitad torta, mitad tarta, de cremoso interior y tostada apariencia.

Y para que la comida sea completa no puede dejar de ser acompañada por alguno los reconocidos vinos que se producen en la provincia como los Blancos de Nieva o los Tintos de Valtiendas.

Pese a contar con una reputadísima cocina tradicional, los restaurantes segovianos ofrecen también la opción de degustar innovadoras recetas. Algunos de ellos, especializados en comidas de otras regiones y países, permiten disfrutar de otras tradiciones culinarias.

En cuanto a los precios, todos los establecimientos poseen una lista oficial verificada por la Junta de Castilla y León. De no indicarlo explícitamente, a todos ellos se deberá añadir el Impuesto de Valor Añadido (IVA). Es costumbre dejar una pequeña cantidad en concepto de propina, aunque no es obligatorio.