La Comunidad Autónoma de Castilla y León surge de la moderna unión de los territorios históricos que componían las antiguas coronas de León y Castilla.
Comunidad histórica y cultural reconocida, Castilla y León ha forjado un espacio de encuentro, diálogo y respeto entre las realidades que la conforman y definen. Su fuerte personalidad ha contribuido a lo largo de los siglos de modo decisivo a la formación del estado español y ha sido un importante nexo de unión entre Europa y América.
Sus 94.225 km2 la convierten en la tercera región más extensa de la Unión Europea. Formada por nueve provincias: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora, se sitúa en el noroeste de la Península Ibérica. Limita al sur con Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura, al norte con Asturias, Cantabria, País Vasco y La Rioja, al este con Aragón y al oeste con Portugal y Galicia, por lo que limita con nueve de las diecisiete Comunidades Autónomas españolas, lo que la convierte en punto de unión entre numerosas regiones de España con las que mantiene fuertes lazos.
Castilla y León ha sufrido un ligero crecimiento en los últimos años debido, en gran medida, a la inmigración y a un repunte en la natalidad. De acuerdo al último censo son 2.523.020 las personas que habitan en la región, población que se asienta en un total de 2.248 municipios; la ganadería, agricultura, minería y riqueza forestal han determinado la ubicación de estos municipios.
El progresivo crecimiento de las ciudades, fruto de las diferentes revoluciones industriales, ha supuesto que actualmente el 56% de la población sea urbana. Este desarrollo urbano ha favorecido el crecimiento del sector industrial y de servicios. Sin embargo, Castilla y León continúa aportando al conjunto del país recursos tales como productos agrícolas o energía eléctrica, extraídos y distribuidos desde las zonas rurales y periféricas de la Comunidad.
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